viernes, 30 de noviembre de 2012

Amistad (más sobre el post del hanami)


Una conversación amistosa que prosigue la anterior sobre hanami porteño:

Querido Alberto:
Ante todo una aclaración: la foto de Bs.As en noviembre la obtuvo una amiga desde las torres nuevas de F. Alcorta y Salguero, te la envié como presente de cumpleaños en este tiempo sentido de ausencia tuya de Bs.As.
También como un juego asociativo al que me llevan las palabras: Lila como juego divino en sánscrito y lila como color de los jacarandáes.
Mi hanami pasa por la complicidad con la fugacidad de estas flores en los paseos urbanos, en las caminatas por sus galerías desparejas, en las que de tanto en tanto el perfume de los tilos me alcanza.
El paisaje incluye a esas otras hojas, las de los libros. Entrar a una librería al paso (si se puede tomar té mejor) y leer el libro antes de decidir (o no) comprarlo. Atando cabos, traje a casa 'El libro del anhelo', de Leonard Cohen; a veces volamos juntos, a veces no lo entiendo. Casi siempre convoca mi complicidad. Esa mujer que insiste en sus versos, tan corpórea y sensual, me recuerda al vino de Omar Khayyam, penduleando desde lo corpóreo a lo insustancial, desde el deseo al anhelo.

Mi querida:
Gracias por tu mail. Muy hermoso.
Te encuentras con un poeta enorme como Leonard Cohen. Mientras que yo, de forma coincidente (¿o no?), tuve un encuentro con alguien que conoce y admira al canadiense, en su poesía y como ícono gay. Se trata de uno de los poetas vivos más importantes de Japón, Mutsuo Takahashi. Estuve en su hermosa casa de estilo francés: vive en la costa, cerca de Kamakura. Se tomó el trabajo de preparar, con ayuda de su amigo y asistente, reposterías de otoño/invierno, pastelitos de nueces y almendras, varios tipos de thé suave, sandwiches de miga con relleno de ostra, de aceituna o de huevo. Una 'merienda-cena' a las tres de la tarde, como se acostumbra en Japón si uno quiere tomarse las cosas con tiempo. Me obsequió muchos de sus libros. Estoy considerando traducir algo suyo al español y algún día invitarlo a Buenos Aires.  Todavía no se lo he dicho. Mira, aquí tienes a Takahashi.
 
Tuvimos una charla 'a calzón quitado'. Él, homosexual de gran notoriedad, hablándole a un hétero comprensivo de que cada persona atesora en sí mismo los dos componentes. Me recordó que muchos grandes de la literatura japonesa fueron homosexuales: ¡por ejemplo el mismísimo Matsuo Bashô!, cosa que yo ignoraba (ahí me tragué el pastel que estaba comiendo y abrí grandes ojos). Por mi parte le recordé que Buda Kannon, japonización de una versión india denominada en sánscrito Avalokiteshvara, consiste en  iconizar la oscilación entre los dos sexos (no hablo genitalmente, sino actitudinalmente y en los rasgos). Ambas referencias avivaron la conversa. Le recordé asimismo el asombro de Jacques Lacan cuando, de visita en Japón, fue a ver una gran efigie de Buda Kannon, creo que en Kamakura, a pocas cuadras de la casa de Takahashi, coincidencia que lo hizo sonreir (ha leído mucho a los franceses; a Barthes lo considera, con afecto e ironía, 'inventor de un Japón francés'; le dije que concuerdo con él).
Desde la visita a Takahashi empleo los momentos libres (menos de los que imaginaba antes de llegar a Tokio) en leer sus poemas. Admira profundamente a Borges, a quien dedicó unos sentidos versos. Considera con desdén los múltiples galardones recibidos. Declara que incluso quiere ir 'más allá' de la homosexualidad. 'Quiero empezar todo de nuevo', me dijo un par de veces. Esto es notable, teniendo en cuenta que el próximo 15 de diciembre cumple 75 años. El Zen le interesa mucho y tomó como algo natural que yo sea practicante. En sus tiempos de periodista pasó una semana haciendo un reportaje ¡en mi templo de Hosshinji! (provincia de Fukui)  y recuerda que Sekkei Harada ya estaba mal de salud. Considerando que, 30 años después, Harada sigue vivo, le comenté el dicho español que dice de alguien: 'Tiene una mala salud de hierro'.
En el tren de vuelta a Tokio, pensaba: en esta vida, no caben dudas, uno va por ahí encontrando más de lo que se atrevería a buscar. El encuentro hubiera merecido una foto más airosa...

3 comentarios:

  1. El sombrero de luz del poeta y el cuello de tu camisa a medias fuera son detalles interesantes.

    Saludos.

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    1. Es gracioso: lo que está a la vista y uno no mira. Pero ahora que los he percibí, esos 'detalles' querrán ponerse al medio. Y entonces la tarea será, sin dejar de reconocerlos, ponerlos 'en su lugar', el del adorno.

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  2. ¿Cohen ícono gay?
    ¿Basho gay?

    Me parece absurdo que en tiempos en los que se respetan todas las ideologías y elecciones se insista con este tipo de relatos mentirosos.

    Lo que queda es la Poesía.

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